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Bacanales, banquetes de comida y sexo en la Antigua Roma

Publicado el 27 de octubre de 2023 por Camilo

La forma en la que la tradición griega articuló las bases del gran Imperio Romano, sobre el que sustenta nuestra civilización occidental, son más que obvias. De hecho, siempre se dice que Occidente procede, en su germen, de aquellas dos civilizaciones, la griega y la romana, diferentes pero similares en muchos aspectos. La Antigua Grecia sirvió como iniciación al mundo moderno tal y como lo conocemos, con las ciudades, la política, las artes y la oratoria. El Imperio Romano no hizo más que recoger el testigo y ampliar esa formulación hasta llevarla a un territorio mucho más amplio. Una de las semejanzas entre ambas sociedades era la concepción politeísta de su religión, conformada por multitud de dioses y diosas. Esto siguió siendo así hasta que el Imperio Romano se convirtió al cristianismo, en un movimiento más político que espiritual por parte de Constantino I el Grande.

Antes de quedarse con una sola fe, los griegos y después los romanos adoraban a diversos dioses, en un panteón que representaba también a todo aquello que les rodeaba. Los dioses y diosas no eran concebidos de manera aleatoria, sino como alegorías de la naturaleza, el arte o los sentimientos. Los romanos se apropiaron de los mitos griegos y les dieron una vuelta de tuerca, adaptándolos a su nueva sociedad y cambiando la mayoría de nombres de aquellos dioses. Así, Atenea pasó a ser Minerva, Zeus se convirtió en Júpiter y Ares en Marte. Los dioses mayores del panteón griego estaban representados en la religión mistérica romana, pero también otros menos importantes, como Dionisio, que se convirtió en Baco. Su significación era la misma: representar la fiesta, el desenfreno, simbolizado en una copa de vino. En honor a Baco se realizaban reuniones y banquetes espectaculares en la Antigua Roma, cuyo origen también nos lleva a Grecia. Las bacanales tenían mucho de fiesta salvaje con alcohol y comida, pero si por algo son recordadas es por la lujuria sexual tan brutal que se desarrollaba en ellas. Mucho se ha hablado sobre las orgías sexuales de la antigua Roma, pero en realidad, la información que tenemos no es tan amplia ni certera.

Una tradición muy importante en la Antigüedad

Siendo justos, la tradición de adorar a Dionisio parece surgir en la Antigua Grecia, de una forma bastante diferente a como se recreaban las posteriores bacanales. En un inicio, estas reuniones duraban dos días, durante el mes de marzo, y eran exclusivas para mujeres. En ellas se comía y se bebía en abundancia, y es cierto que las mujeres, muchas de ellas sacerdotisas del culto del propio Dionisio, también se dejaban llevar en el terreno sexual. Eran eventos privados, que quedaban fuera del poder del estado, o del propio culto en general. La cosa cambió bastante cuando esta tradición pasó a Roma. Se permitió la participación de los hombres, y se dio rienda suelta al lado más hedonista de la personalidad humana. Estas bacanales, celebradas ahora en honor a Baco, de ahí su nombre, se llevaban a cabo varias veces al mes, suponiendo uno de los eventos más importantes dentro de ciertos círculos sociales.

La comida, el principal reclamo

La imagen que nos ha llegado de este tipo de celebraciones está algo tergiversada tanto por la interpretación de los textos como por la propia visión de los autores que escribían sobre ellas. La mayoría, de hecho, lo hacía desde fuera y décadas o incluso siglos después de que estos grandes banquetes ya dejasen de celebrarse. El rigor histórico es, por tanto, muy limitado, aunque es algo común en este tipo de referencias culturales tan antiguas. La gene piensa que estas bacanales eran solo grandes orgías, pero por encima de todo, una bacanal era un inmenso banquete donde la comida y la bebida suponían el principal reclamo. Se preparaban grandes mesas para que participasen decenas de personas en estas fiestas, que seguían siendo privadas.

¿Y qué se comía en las bacanales? Principalmente, fruta y carne, tal y como nos ha llegado en algunos textos de la época. Era la comida habitual para las clases altas en Roma, junto con el pescado y algo de marisco, aunque en menor medida. El vino era la bebida por antonomasia en el Imperio y también en estas fiestas, más aún cuando estaban dedicadas al propio dios de la vid, Baco. De hecho, uno de los objetivos de esta celebración era emborracharse, sin ningún tipo de medida, y dejar que los instintos más sexuales dominasen a los presentes. Como vamos a ver a continuación, no se distinguía entre sexo, edades o clases, algo que hoy nos parecería absolutamente escandaloso.

El sexo libre, todos con todos

Desde el punto de vista del Senado romano, los participantes en este tipo de celebraciones eran un grupo casi considerado como una secta. En él podíamos encontrar a antiguos hombres de guerra, ya de cierta edad, pero también a jóvenes apenas en su pubertad, que deseaban iniciarse en estas fiestas. El sexo era otro de los reclamos más importantes de las bacanales, especialmente cuando pasaron a ser nocturnas. Se desarrollaban a las afueras de las ciudades, en donde un grupo de no menos de veinte personas se reunían para comer, emborracharse y tener sexo. No había límites, todos se daban placer los unos a los otros, sin importar si eran hombres o mujeres, jóvenes o adultos.

La visión que nos ha llegado de estas prácticas tiene un evidente sesgo moralista y peyorativo. Tito Livio, uno de los autores que más escribió sobre las bacanales, se refiere a ellas como una de las causas de la caída en desgracia del Imperio. En su momento ya fueron consideradas por muchos como una bajeza moral, una forma de dejarse llevar por los instintos que alejaba a los romanos de su mejor versión. De hecho, para algunos senadores aquellas fiestas no eran más que una excusa para conspirar contra el propio imperio. Es por ello que en el año 186 a.C, el Imperio prohibió de manera oficial la celebración de estos cultos, al considerarlos peligrosos para el Senado y la propia moral de los romanos.

Un tema utilizado en el porno y la literatura erótica

Las bacanales seguramente se siguieran celebrando en ambientes más íntimos, en forma de reuniones más discretas, sobre todo de la alta sociedad. En palacios y castillos primero, y luego en mansiones, en épocas más actuales. Películas como Eyes Wide Shut muestran una celebración muy parecida, en la que la gente rica se reúne para comer, beber, drogarse y tener sexo de forma salvaje. La temática de las bacanales también es muy utilizada en el porno, ya que nos resulta cuanto menos curiosa y significativamente interesante ver este tipo de comportamientos en fiestas que seguramente casi ninguno de nosotros disfrutará jamás. También la literatura erótica suele utilizar el concepto de bacanal en muchas de sus historias, para darle un toque algo más exótico y morboso a lo que vendría a ser una orgía de toda la vida.